Andrea Araneda participó del mismo viaje que Mauricio Valencia dentro del programa Sello Región que parte del Consejo de Cultura Regional de Chile, con el objetivo de incorporar la Antártida dentro del lenguaje creativo de los artistas y asociarla a la región de Magallanaes.
La relación de la artista con el Continente Blanco se había iniciado en 2008 cuando el INACH (Instituto Antártico Chileno) la invitó a crear una portada de su boletín. Esto la llevó a investigar y adentrarse en este universo: “Me cautivaron las algas y sus formas; me interesó la fauna y cómo un lugar que parece carente de vida, es todo lo contrario”.
En 2011 empezó a trabajar con la investigadora histórica Consuelo León, quien forma parte de la Fundación Valle Hermoso, en Valparaíso. En conjunto decidieron que Araneda pintara retratos de los hombres que participaron en las primeras expediciones terrestres a la Antártica, iniciando con la del año 1947: “Para mí ha sido un trabajo súper interesante pues he aprendido mucho y siempre me sorprende la necesidad del hombre de explorar e ir más allá”.
El objetivo de la artista era enfrentarse a sí misma en un viaje en el cual iba a encontrarse con situaciones, personas, ideas y reflexiones a las que no se podía anteponer. Se dedicó a conocer e inspirarse. Durante seis días recorrió junto a otros dos artistas el Continente Blanco a bordo del rompehielos “Almirante Óscar Viel”, siendo parte de la Expedición Científica Antártica Nº 48 del INACH
“Navegar entre los hielos es algo único y diferente que jamás había vivido. Ver las formas y los colores, era como una gran instalación escultórica. Una atmósfera que te recuerda la majestuosidad de la existencia” recuerda. Con respecto al paisaje que conoce de la región, lo que encontró de diferente apenas llegaron a Fildes, fueron las grandes rocas en el mar, que le recordaron el Mediterráneo; además le sorprendió la fauna tan presente y dueña de su lugar.
Para la artista sería interesante volver a la Antártida para poder recorrer más terreno, ya que la mayor parte del tiempo la pasaron en el buque Oscar Viel, navegando. “Hicimos sólo una bajada en la Isla Presidente Gabriel González Videla, donde nos tocó conocer el olor de los pingüinos, verlos de cerca, escuchar sus sonidos…Creo que vivimos más bien una parte de la moneda”, explica.
Andrea Araneda tuvo la posibilidad de retratar ciertos personajes y su relación con la Antártida: El mesero que se preocupa del bienestar de quienes van en el buque; el científico que investiga una garrapata que se instala en los pingüinos, el documentalista que viaja a registrar todo lo que puede.
Le atrajo mucho la labor de los científicos, su interés profundo en la investigación que los lleva a armar campamentos donde no hay nada instalado para eso, y enfrentarse a la naturaleza, convivir con la fauna y el clima: “Creo que lo que impulsa a un científico a hacer investigación es muy parecido a lo que lleva al creativo a concretar su trabajo. Hay una pasión en común inexplicable”.
La artista explica que hay un paisaje emocional de cada ser humano. Cada persona acarrea una realidad interna que sólo cada uno conoce: “Todos tenemos una historia, sueños, miedos, una idea de la felicidad, de la muerte, una creencia religiosa, una potencia al bien y al mal y depende de cada uno cómo equilibramos esto”.
Uno de los objetivos del programa Sello Región es acercar la Antártida a toda la población y generar un real interés en ella. Andrea coincide en que el arte es una forma de acercar el Continente Blanco y así suscitar la comprensión de su importancia y crear arraigo. “Personalmente aprendí mucho a través de las entrevistas que les hice a los retratados y eso de verdad creó una relación”, contó.
Para su sorpresa el viaje cambió su forma de trabajar incluso se encuentra en “una crisis positiva”, en la que necesita ordenar sus intereses temáticos como técnicos: “Surgió la idea de hacer entrevistas a las personas que retrataba y grabarlas, con ello empecé a hacer un video para complementar el trabajo pictórico”. Por eso, comenzó a replantearse su lenguaje creativo: Disfruta la pintura, la computadora y ahora está empezando a bordar.
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¿Cambió algo de tu vida cotidiana o tu forma de pensar sobre ciertas cosas?
Más que cambiar, diría profundizar, recordar y ver con mayor claridad. Me marcó mucho el viaje interno que hice, con la Antártica de escenario. Muchas reflexiones. Fue como volver un poco al origen, a lo primitivo. La inmensidad de los hielos es tanta como la de los organismos más pequeños, en su belleza y en su existencia. Los elementos que no conozco no dejan de existir por eso. Existen igual y ocupan un lugar. Y eso se extiende a los ámbitos del ser humano. Y nuestra vulnerabilidad. Lo pequeño que somos tanto en tamaño con respecto al universo y a la duración en el tiempo que pasamos en la tierra. Eso hace que uno se ría del ego y entienda que somos parte de una trama infinita.
Y la incertidumbre como una constante en nuestras vidas, no sabemos lo que nos puede suceder en 5 minutos más. ¿Qué es lo verdaderamente importante? ¿Cómo vivo mi cotidiano? Concentrarme en lo que tengo. Ser agradecida, valiente y noble.
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